Salvaguardias en la vida cristiana

Por Dan Corner

En la Parábola de las Diez Vírgenes, Jesús enseñó que cinco de cada diez (o 50%) de la gente que alguna vez tuvo una luz brillando en sus lámparas espirituales no serán conocidos por él cuando retorne (Mateo 25:1-13). El contexto de esa enseñanza es específicamente para la última generación. Esta misma clase de increíble advertencia contra la apostasía también se encuentra en Mateo 24:10; 2 Tesalonicenses 2:3; 1 Timoteo 4:1 y 2 Timoteo 4:4. Es eternamente importante, por tanto, que permanezcamos preparados para encontrarnos con el Señor. ¡Aquí es donde intervienen las salvaguardias!

Las salvaguardias espirituales son reales, muy importantes y debieran ser tomadas seriamente:

Por lo demás, hermanos míos, alégrense en el Señor. Para mí no es molestia volver a escribirles lo mismo, y a ustedes les da seguridad. (Filipenses 3:1, NVI).
La siguiente lista de salvaguardias son para su salud y bienestar espirituales. Cuantas más de estas obre el cristiano, más se beneficiará espiritualmente.

Regocíjese en el Señor

Porque los cristianos en Filipos estaban atravesando (y soportando) sufrimientos y luchas (Filipenses 1:29,30), Pablo emitió para ellos la orden (salvaguardia) de regocijarse en el Señor.

Similarmente, Jesús les dijo a los discípulos:

Sin embargo, no os regocijéis en esto, de que los espíritus se os sometan, sino regocijáos de que vuestros nombres están escritos en los cielos. (Lucas 10:20, Biblia de las Américas).
¡Recuerde que ningún cristiano tuvo nunca una vida ideal! Usted no está solo en sus problemas y sufrimientos (Juan 16:33: 1 Pedro 5:9). Vivimos en una era maldecida, con engaño, pecado e injusticia generalizados en todas partes. Este mundo es ahora el terreno del diablo y él odia a los cristianos. Obviamente, este mundo no puede ser el refugio de un santo. Pablo escribió:
Pues los sufrimientos ligeros y efímeros que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale muchísimo más que todo sufrimiento. Así que no nos fijamos en lo visible sino en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es eterno. (2 Corintios 4:17,18, NVI).

Sea humilde y permanezca humilde

Sea humilde y permanezca humilde como un niñito. ¡Jesús advirtió gravemente a sus discípulos que nunca entrarían en el reino de los cielos a menos que cambiasen y se tornasen humildes como niñitos (Mateo 18:1-4)!
Y dijo: En verdad os digo que si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. (Mateo 18:3, Biblia de las Américas).
En otras palabras, aunque estaban salvados en aquel momento, sus egoístas ambiciones individuales de ser más grandes que los otros discípulos (Lucas 9:46-48; 22:24-26) de algún modo resultarían espiritualmente fatales para ellos en el futuro, a menos que se tornasen humildes como un niñito, que no aspira a tal grandeza por encima de sus pares del modo que lo hacían los discípulos.

Pedro escribió más tarde:

Así mismo, jóvenes, sométanse a los ancianos. Revístanse todos de humildad en su trato mutuo, porque "Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes." Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo. (1 Pedro 5:5,6, NVI).
El versículo 6 de la Biblia Amplificada dice:
Por tanto humíllense (despréciense, rebájense ustedes en su propia estimación) bajo la poderosa mano de Dios, para que a su debido tiempo él los pueda exaltar.

Atesore la Palabra de Dios en su corazón

El Salmo 119:11 dice:
En mi corazón he atesorado tu Palabra, para no pecar contra ti (Biblia de las Américas).
Para fortalecer su propia capacidad de resistir las tentaciones del pecado, almacene la palabra de Dios en su corazón. Puede lograr esto meditando sobre la Escritura y memorizándola. Un método que podría servirle bien es hacer pequeñas tarjetas recordatorias con el versículo de la Escritura que desee memorizar en el anverso y la referencia en el reverso. Leer el o los versículos en voz alta y escribirlos le permitirá memorizar casi cualquier pasaje después de un breve tiempo. También puede ser sabio escuchar la Biblia grabada en casete en cada oportunidad que tenga, como en su hogar o su automóvil.

Ni siquiera piense acerca de los placeres del pecado

La Escritura en realidad enseña que el pecado conlleva placer (Hebreos 11:25). Si así no fuera, nunca sería una tentación. El peligro de meramente pensar en el placer pecaminoso también se muestra en la Escritura:
Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. (Hebreos 11:15,16, NVI).
Recuerde la asombrosa verdad de Números 11:5, donde se ejemplifica el pensar erróneo. Los israelitas pensaban en los pepinos, melones, puerros, cebollas y ajos que comían regularmente mientras estaban cautivos en Egipto (un tipo del mundo), y no se contentaban con el maná, el alimento provisto por Dios. Debido a que se concentraban en las buenas cosas que tenían mientras estuvieron en Egipto, olvidaron totalmente que se los explotaba despiadadamente y sus vidas eran amargadas con duro trabajo (Exodo 1:13,14). La miseria y vacuidad de sus vidas en Egipto se les pasaba por alto. ¡Ellos ahora, increíblemente, pensaban que estaban mejor en Egipto (Números 11:18)! El diablo usará el mismo tipo de mentira contra nosotros también, especialmente ya que antes le dio tan buen resultado.

Siempre debemos mirar hacia adelante y nunca hacia atrás. Anhele el cielo y aquella ciudad que Dios ha preparado para los dignos. Pedro escribió:

... esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, en los que habite la justicia. (2 Pedro 3:13, NVI).
Similarmente, en Hebreos 13:14 se lee:
Porque no tenemos aquí una ciudad permanente, sino que buscamos la que está por venir. (Biblia de las Américas).
Si usted sigue este principio, no desobedecerá Romanos 13:14b:
... no se preocupen por satisfacer los deseos de la naturaleza pecaminosa (NVI).
Es también muy importante que guarde su corazón evitando ver programas de TV adúlteros o ir a lugares como piscinas públicas y playas. ¡Esto será definitivamente una salvaguardia para su alma! Recuerde que es posible cometer adulterio sin pasar nunca en realidad por el acto físico (Mateo 5:28).

Medite la siguiente verdad acerca de cómo su vida mental influencia su comportamiento:

Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan su mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. (Romanos 8:5,6, NIV).

Considere a Jesús

Para evitar cansarse y descorazonarse en su carrera, considere a Jesús:
Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado. (Hebreos 12:3,4, Reina-Valera 1960).
La palabra considerad en griego significa contemplad(1). Por tanto, se nos aconseja que contemplemos el tratamiento abusivo, injusto e inmisericorde al cual fue sometido el perfecto, amante e impecable Señor Jesús a manos de gente impía y despiadada. Él no mereció nada de esto.

Aprenda la Biblia

Esta es la salvaguardia que las incluye todas. En Oseas 4:6 se lee:
Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento. Por cuanto tú has rechazado el conocimiento, yo también te rechazaré para que no seas mi sacerdote; como has olvidado la ley de tu Dios, yo también me olvidaré de tus hijos (Biblia de las Américas).
La única forma en que puede aprender adecuadamente la Biblia es dedicarle un tiempo especial por usted mismo. Comience en el Nuevo Testamento, leyéndolo y releyéndolo de modo que ningún falso profeta o falso maestro, celoso y sincero, citador de las Escrituras, pueda sacudir de su corazón el verdadero mensaje. Recuerde que podemos negar nuestra salvación al aceptar un plan de salvación erróneo.
Por el cual también sois salvos, si retenéis la palabra que os prediqué, a no ser que hayáis creído en vano. (1 Corintios 15:2, Biblia de las Américas).
Después de que aprenda el Nuevo Testamento, muévase hacia el Antiguo Testamento. El Antiguo Testamento fue escrito para enseñarnos y advertirnos en los tiempos del Nuevo Testamento (Romanos 15:4; 1 Corintios 10:11). ¡Fue también la única Biblia que los cristianos más primitivos tenían antes de que se escribiera el Nuevo Testamento! Hay mucho en él para nosotros hoy.

No envidie a los que no son salvos

Lea el Salmo 73. Asaf envidió a los impíos y estuvo a punto de caer espiritualmente (v. 2). Él notó la prosperidad que tenían, sus cuerpos saludables, que ellos estaban libres de las cargas comunes al hombre y no afectados por infortunios humanos y pensó:
En verdad, ¿de qué me sirve mantener mi corazón limpio y mis manos lavadas en la inocencia ...? (v. 13, NVI).
Asaf estuvo oprimido hasta que se concentró en el destino final de ellos (v. 17). Esto significa no envidiar a los impíos porque puedan ser populares, físicamente saludables, de bella apariencia, vivan en un lindo hogar, manejen un automóvil nuevo o tengan mucho dinero. Ellos están en camino hacia el lago de fuego donde serán atormentados para siempre (Mateo 25: 41, 46: Marcos 9:43-48; Apocalipsis 14:10,11; 20:10).

Envidiar a los impíos es una sutil tentación satánica diseñada para hacer que usted deje de vivir piadosamente y persiga los placeres temporales de esta vida.

Mantenga una perspectiva bíblica
de la muerte física y de su vida aquí

Esto será especialmente útil bajo extrema persecución, donde predomina el martirio.

Para el cristiano, la muerte física es ganancia (Filipenses 1:21) y muchísimo mejor (Filipenses 1:23). Solamente entonces usted estará realmente en su hogar con su verdadera familia, esto es, su Padre celestial, su Señor y Salvador Jesucristo, y sus hermanos y hermanas en la fe de todas partes de la tierra. Es también donde están sus tesoros.

¡Esta vida no es su hogar! Somos extranjeros en el mundo (1 Pedro 1:1) y hemos de vivir nuestras vidas aquí como peregrinos en temor reverente (1 Pedro 1:17). ¡Usted está simplemente de paso por esta vida, de modo que no se cebe con las cosas materiales de este mundo! Piense en términos de la eternidad. Recuerde:

... los cielos desaparecerán con un estruendo espantoso, los elementos serán destruidos por el fuego, y la tierra, con todo lo que hay en ella, será quemada. (2 Pedro 3:10, NVI).

Mantenga la esperanza de ser como
Jesús cuando él vuelva

En 1 Juan 3:2,3 se lee:
Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. (Reina-Valera 1960)
¿Cómo será ser como Jesús? También tendremos un cuerpo glorificado de carne y hueso como el suyo (Lucas 24:39: Filipenses 3:21), es decir, un cuerpo tangible que puede entrar en una habitación con las puertas cerradas (Juan 20:19) y desaparecer de un lugar (Lucas 24:31).

Ore para permanecer firme en toda la voluntad de Dios

En Colosenses 4:12, leemos:
... (Epafras) está siempre luchando en oración por ustedes, para que, plenamente convencidos, se mantengan firmes, cumpliendo en todo la voluntad de Dios. (NVI).
Sea pronto para orar acerca de todo lo que deba encarar, depositando todas sus ansiedades en Dios (1 Pedro 5:7). Ore por otras personas también.

Cante y haga música en su corazón al Señor

Efesios 5:19,20 dice:
Canten y alaben al Señor con el corazón, dando siempre gracias a Dios el Padre en todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. (NVI).
Mantener una melodía de agradecimiento y alabanza al Señor en su corazón le ayudará grandemente en sus batallas espirituales. ¡Concéntrese en lo que tiene, no en aquello de lo que carece pero le gustaría tener! En otras palabras, aprenda a estar contento con sus circunstancias no ideales. Esta es una salvaguardia en sí misma. Pablo escribió:
... pues he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación (Filipenses 4:11, Biblia de las Américas).
Recuerde que él estaba encadenado y en prisión cuando escribió esto (Filipenses 1:13); sin embargo, ¡estaba contento! Además, él escribió:
Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. (1 Timoteo 6:6-8, Reina-Valera 1960).

Evite la palabrería profana

Los piadosos, como Timoteo, pueden tornarse cada vez más impíos a través de la palabrería profana. De aquí que provino de Pablo la siguiente advertencia:
Evita las palabrerías profanas, porque los que se dan a ellas se alejan cada vez más de la vida piadosa. (2 Timoteo 2:16, NVI).
Todos los programas seculares de TV son notables ejemplos de palabrería profana. También promueven un sistema de valores que es de este mundo y altamente contrario a las Escrituras.

Permitirse regularmente la conversación voluntaria con la gente entenebrecida de este mundo tendrá un costo espiritual luego de un tiempo. Esto es especialmente cierto si el iluminado espiritualmente evita intencionalmente hablar de asuntos espirituales.

Similarmente, Pablo escribió en 1 Timoteo 6:20,21:

... evita las palabrerías vacías y profanas, y las objeciones de lo que falsamente se llama ciencia, la cual profesándola algunos, se han desviado de la fe (Biblia de las Américas).
De esto es evidente el peligro de la palabrería profana, como también de la así llamada ciencia que es contraria a la Escritura.

Manténgase con dominio propio, alerta
y continúe resistiendo al diablo

Esta es la forma en que podemos protegernos de nuestro archienemigo espiritual, quien todavía no está en el lago de fuego, sino que continúa intentando, a menudo con éxito, herir a los cristianos:
Practiquen el dominio propio y manténgase alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resístanlo, manteniéndose firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos en todo el mundo están soportando la misma clase de sufrimientos (1 Pedro 5:8,9, NVI).
Aquí se muestra la seriedad de nuestra guerra espiritual. También con respecto a ser autocontrolado, alerta y resistir al diablo, recuerde esto: ¡Aquellos que entran al reino de Dios habrán de tener mayor dominio propio, estar más alertas y ser más fieles en resistir al diablo que Salomón, el Apóstol Judas Iscariote, los discípulos no nombrados de Juan 6:66, etc., que no entraron en el reino!

Evite las malas compañías

Sorprendentemente, la Biblia enseña que los cristianos han de evitar a ciertas personas (Proverbios 20:19; 22:24,25; 24:1; Romanos 16:17,18; 1 Corintios 5:11; 2 Tesalonicenses 3:6-15), lugares (Proverbios 4:14,15; 5:8; 2 Corintios 6:17) y cosas (Proverbios 20:3; Hechos 15:19; 1 Tesalonicenses 5:22; 2 Timoteo 2:23; Santiago 1:19,20). No evitar éstos cuando usted puede, es innecesariamente exponerse al peligro espiritual. Pablo escribió:
No os dejéis engañar: Las malas compañías corrompen las buenas costumbres (1 Corintios 15:33, Biblia de las Américas).
Por favor note que, de acuerdo con esa referencia, las malas compañías tienden a afectar adversamente al cristiano y no a la inversa. Esto, sin embargo, no significa que nunca debamos relacionarnos voluntariamente con los incrédulos, pues somos llamados a evangelizarlos. Jesús comió con los pecadores, pero lo hizo solamente con un motivo evangelístico, no para hacer vida social con ellos.

Especialmente destructivo para la propia condición espiritual sería desposar a alguien que no pertenece al Señor (1 Corintios 7:39). Esto es evidente por lo que le ocurrió a Salomón cuando desposó mujeres paganas. Vea Nehemías 13:26. ¡Si usted es un cristiano soltero, por favor sepa que aunque pueda ser dolorosamente solitario a veces, desposar a la persona equivocada es mucho peor que permanecer célibe!

Sepa que la persecución viene sobre todos los piadosos y que debe testificar acerca de Jesús

Jesús les dijo a sus discípulos:
Todo esto les he dicho para que no flaquee su fe. (Juan 16:1, NVI).
Para hallar qué es esto en este versículo, que debemos hacer para que no flaquee nuestra fe, debemos retroceder al capítulo 15. ¡Allí veremos que el Señor les aseguró a los discípulos que el mundo los odiaría y perseguiría (15:18-20)!

Adicionalmente, agregó que debemos dar testimonio de él. Estas dos verdades, internalizadas y puestas por obra, nos guardarán de extraviarnos, según Jesús.

Testimoniar a otros de Cristo también aumentará su entendimiento de las cosas espirituales:

Y ruego que la comunicación de tu fe llegue a ser eficaz por el conocimiento de todo lo bueno que hay en vosotros mediante Cristo (Filemón 6, Biblia de las Américas).
Una traducción buena, confiable, fácil de leer, como la Reina-Valera, la Biblia de las Américas o la Nueva Versión Internacional, le ayudará grandemente para aprender la Biblia. Evite especialmente la Biblia Viviente y la Traducción del Nuevo Mundo.

Tema a Dios

Se nos dice que temamos a Dios porque él puede destruir nuestros cuerpos y almas en el infierno (Mateo 10:28; Lucas 12:5). Este mandamiento de temer a Dios es pasado (Deuteronomio 10:12,13), presente (1 Pedro 1:17) y futuro (Apocalipsis 14:7). ¡Mientras que el temor del hombre resultará una trampa (Proverbios 29:25), sólo puede hablarse bien acerca del temor de Dios! Si continúa temiendo a Dios, esto le guardará de pecar (Exodo 20:20).

Mantenga una conciencia limpia

Pablo citó la razón por la cual personalmente mantenía una conciencia limpia:
Tengo en Dios la misma esperanza que estos hombres profesan, de que habrá una resurrección de los justos y de los injustos. En todo esto procuro conservar siempre limpia mi conciencia delante de Dios y de los hombres. (Hechos 24:15,16, NVI).
Pablo guardaba una conciencia limpia porque habría "una resurrección así de los justos como de los injustos." Similarmente, Pablo le dijo a Timoteo que él también necesitaba aferrarse a la fe y a una buena conciencia. La razón era guardar su fe de tornarse un naufragio como aquella de Himeneo y Alejandro:
Timoteo, hijo mío, te doy este encargo porque tengo en cuenta las profecías que antes se hicieron acerca de ti. Deseo que, apoyado en ellas, pelees la buena batalla y mantengas la fe y una buena conciencia. Por no hacerle caso a su conciencia, algunos han naufragado en la fe. Entre ellos están Himeneo y Alejandro, a quienes he entregado a Satanás para que aprendan a no blasfemar. (1 Timoteo 1:18-20, NVI).

Tenga cuidado en leer y obedecer la Biblia

Incluso antes de que Israel tuviese un rey, Dios le enseñó a Moisés cómo los reyes podrían asegurarse un firme caminar espiritual para sí mismos. Dios le dijo a Moisés:
Y sucederá que cuando él se siente en el trono de su reino, escribirá para sí una copia de esta ley en un libro, en presencia de los sacerdotes levitas. La tendrá consigo y la leerá todos los días de su vida, para que aprenda a temer al SEÑOR tu Dios, observando cuidadosamente todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos y no se desvíe del mandamiento ni a la derecha ni a la izquierda, a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel. (Deuteronomio 17:18-20, Biblia de las Américas).
Los reyes habrían de escribir su propia copia personal de las Escrituras para sí mismos, la cual habrían de llevar consigo y leer diariamente. De hacer esto, consecuentemente temerían al SEÑOR y seguirían los mandamientos de Dios. Entonces el orgullo, por causa de su posición poderosa y exaltada, sus grandes riquezas, etc., no les engañaría para creerse mejores que otros y extraviarse de los mandamientos de Dios.

Si solamente esto hubiera sido practicado, David no hubiese cometido adulterio y homicidio, Salomón no se hubiera vuelto hacia la idolatría, ni Uzías al orgullo, ni Saúl a los celos y el homicidio, etc., que concluyeron en suicidio. Si tal consejo claro y poderoso era eficaz para los reyes, como guías de millones de personas, ¿cuánto más debiera servirnos a nosotros? Por supuesto, la actitud apropiada a adoptar cuando se lee la Escritura es leerla con una disposición a cambiar conforme a ella, ya sea doctrinalmente o en la conducta.

Pruebe los espíritus

El Apóstol Juan exhorta a los cristianos a no ser crédulos:
Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. (1 Juan 4:1, Reina-Valera 1960).
La prueba de todas las enseñanzas, sueños, visiones, experiencias, etc., debe hacerse con la norma que Dios le ha dado a la humanidad, a saber, su palabra escrita (2 Timoteo 3:16,17).

Camine en amor

Docenas de veces a través del Nuevo Testamento se nos manda amar. Quizás una de las verdades más importantes acerca del bienestar de nuestra propia fe está vinculada con esto que llamamos amor:
Pues [si estamos] en Cristo Jesús, ni la circuncisión ni la incircuncisión cuentan para nada, sino solamente la fe activada y energizada y expresada y obrando a través del amor. (Gálatas 5:6, Amplified Bible [Biblia Amplificada]).
¡Su fe es energizada por su amor, y su amor es afectado adversamente por el pecado (Mateo 24:12)! El amor es paciente y amable (1 Corintios 13:4).

Tener amor abundando en conocimiento y profundidad de introspección lleva a (1) discernimiento; (2) ser puro y sin mancha hasta el día de Cristo y (3) ser lleno con el fruto de la justicia (Filipenses 1:9-11).

Ayude al pueblo de Dios

El anónimo escritor de Hebreos afirmó:
Cuando la tierra bebe la lluvia que con frecuencia cae sobre ella, y produce una buena cosecha para los que la cultivan, recibe bendición de Dios. En cambio, cuando produce espinos y cardos, no vale nada; está a punto de ser maldecida, y acabará por ser quemada. En cuanto a ustedes, queridos hermanos, aunque nos expresamos así, estamos seguros de que les espera lo mejor, es decir, lo que atañe a la salvación. Porque Dios no es injusto como para olvidarse de las obras y del amor que, para su gloria, ustedes han mostrado sirviendo a los santos, como lo siguen haciendo. Deseamos, sin embargo, que cada uno de ustedes siga mostrando ese mismo empeño hasta la realización final y completa de su esperanza. No sean perezosos; más bien, imiten a quienes por su fe y paciencia heredan las promesas. (6:7-12, NVI).
Según este pasaje, para hacer nuestra esperanza segura (v. 11) hemos de ayudar al pueblo de Dios hasta el mismo final (compare Mateo 25:34-40). De acuerdo con otros pasajes, la salvación y la vida eterna son nuestra esperanza (1 Tesalonicenses 5:8; Tito 3:7). La fe y la paciencia son exaltadas en Hebreos 6:12.

Huya del deseo de enriquecerse

El Nuevo Testamento menciona a menudo la avaricia (Marcos 7:22,23; Lucas 12:15; Efesios 5:3, etc.) y su capacidad para excluirlo a uno del reino (1 Corintios 6:9,10; Efesios 5:5-7). Debe por tanto ser evidente que hay que guardarse cuidadosamente de este pecado. Pablo le escribió a Timoteo acerca de esto:
Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos. (1 Timoteo 6:6-12, Reina-Valera 1960).
Por favor, note que Pablo le dijo a Timoteo que huyera del deseo de enriquecerse (v. 11) y declaró por qué esto era tan importante. ¡Algunos cristianos se han extraviado de la fe por esto! Claramente, un hombre de Dios puede todavía ser hundido en ruina y destrucción a través del deseo de enriquecerse. De modo que junto con el mandamiento de huir de la inmoralidad sexual (1 Corintios 6:18) y de la idolatría (1 Corintios 10:14), se nos instruye también aquí para huir del deseo de enriquecernos.

En lugar de estar ávidos de dinero, hemos de seguir la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia y la mansedumbre. Vea también 2 Timoteo 2:22.

Haga seguros su llamado y elección

Luego de nuestra salvación, hemos de poner todo esfuerzo por añadirle a nuestra fe, según el Apóstol Pedro:
Precisamente por eso, esfuércense por añadir a su fe, virtud; a su virtud, entendimiento; al entendimiento, dominio propio; al dominio propio, constancia; a la constancia, devoción a Dios; a la devoción a Dios, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque estas cualidades, si abundan en ustedes, les harán crecer en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo, y evitarán que sean inútiles e improductivos. En cambio, el que no las tiene es tan corto de vista que ya ni ve, y se olvida que ha sido limpiado de sus antiguos pecados. Por lo tanto, hermanos, esfuércense más todavía por asegurarse del llamado de Dios, que fue quien los eligió. Si hacen estas cosas, no caerán jamás, y se les abrirán de par en par las puertas del reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. (2 Pedro 1:5-11, NVI).

Todos debemos pasar por muchas dificultades

El ministerio de Pablo y Bernabé incluyó fortalecer y alentar a reales cristianos para que permaneciesen leales a la fe. En parte este seguimiento incluyó que les enseñaran:
... fortaleciendo a los discípulos y animándolos a perseverar en la fe. "Es necesario pasar por muchas dificultades para entrar en el reino de Dios," les decían. (Hechos 14:22, NVI).
Reiteramos que los cristianos están en una intensa batalla espiritual. Las dificultades vendrán hasta para los santos más devotos. Se nos dice que las soportemos.
Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. (2 Timoteo 2:3, Reina-Valera 1960).
¡Este asunto del aguante es muy importante porque a veces nuestras poderosas oraciones no remediarán la situación de la forma en que a nosotros nos gustaría! Esto será especialmente cierto cuando se cumpla Apocalipsis 13:7:
Se le concedió hacer guerra contra los santos y vencerlos; y se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. (Biblia de las Américas).
Recuerde también que nosotros, como cristianos, hemos sido llamados a sufrir:
Porque a ustedes se les ha concedido no sólo creer en Cristo, sino también sufrir por él (Filipenses 1:29, NVI).

Así que no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que por su causa soy prisionero. Al contrario, tú también, con el poder de Dios, debes soportar sufrimientos por el evangelio ... De este evangelio he sido yo designado heraldo, apóstol y maestro. Por ese motivo padezco estos sufrimientos. Pero no me avergüenzo, porque sé en quién he creído, y estoy seguro de que tiene poder para guardar hasta aquel día lo que he dejado a su cuidado. (2 Timoteo 1:8,11,12, NVI).

Considere esto ...

Alrededor de 111 d.C., en los días de Plinio el Joven (62-111 d.C.) y el emperador Trajano, los primitivos cristianos eran sometidos a la prueba definitiva de fidelidad al Señor Jesucristo-adorar la estatua del emperador y las imágenes de los dioses paganos o ser conducidos a la ejecución. Como gobernador del norte de Asia Menor, Plinio el Joven le escribió a Trajano:
Entre tanto he adoptado este proceder con aquellos que fueron acusados ante mí como cristianos: Les he preguntado si eran cristianos. A aquellos que confesaron serlo les pregunté una segunda y una tercera vez, amenazándolos con castigos. A quienes persistieron, ordené que se los llevase a ser ejecutados. Pues no dudo que, lo que fuera que ellos admitieran, la obstinación y la inflexible perversidad ciertamente merecen ser castigadas ... Otros que fueron nombrados por un informador dijeron ser cristianos y poco después lo negaron diciendo que de hecho sí habían sido, pero que habían dejado de ser cristianos, algunos hacía tres años, otros muchos años, y uno hasta veinte años atrás. Todos estos no solamente adoraron tu estatua y las imágenes de los dioses, sino que también maldijeron a Cristo.(2)
Uno sólo puede preguntarse qué habrá sido estar en los zapatos de aquellos cristianos que estaban ante Plinio el Joven, sabiendo que la prueba definitiva había llegado. Aunque podamos no enfrentar nunca aquella prueba en particular, los cristianos pueden un día afrontar una situación similar si somos la generación que esté viva cuando el Anticristo tenga poder sobre toda la tierra (Apocalipsis 13:7). Toda la gente en aquel tiempo, incluidos los cristianos, serán forzados a adorar la imagen del Anticristo y recibir su marca para vender y comprar. Rehusar esto significará la ejecución o ser llevado a la cautividad (Apocalipsis 13:15; 13:9,10; 20:4).

Renunciar a la propia fe bajo la persecución es ser puesto en la categoría de los cobardes (Apocalipsis 21:8), según A.T. Robertson:

Hay ocho epítetos usados aquí que se aplican a varias clases de esta pavorosa lista de los condenados y malditos, todos en dativo (caso de interés personal). Pero los cobardes (tois deilois). Antigua palabra (de deidô, temer) para los pusilánimes, quienes cedieron bajo persecución, en el N.T. solamente aquí, Mateo 8:26; Marcos 4:40 (cursivas suyas).(3)
Adorar la imagen del Anticristo y recibir la marca de la bestia significará pérdida de la salvación para el cristiano (Apocalipsis 14:9-12). Si nosotros somos aquella generación, las siguientes Escrituras serán salvaguardias especialmente importantes para nosotros:
Ellos lo vencieron por medio de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio de ellos, y no amaron sus vidas, llegando hasta sufrir la muerte. (Apocalipsis 12:11, Biblia de las Américas).

Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. (Mateo 10:28, Reina-Valera 1960).


(1) James Strong, The Exhaustive Concordance of the Bible [Concordancia exhaustiva de la Biblia] (Nashville: Abingdon, 1976), Greek Dictionary, p. 11, #357.

(2) A Treasury of Early Christianity [Un tesoro del cristianismo primitivo], edited by Anne Fremantle (New York: Viking Press, 1953), pp. 253, 254.

(3) A. T. Robertson, Word Pictures in the New Testament [Ilustraciones de palabras en el Nuevo Testamento], Vol. VI (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1933), p. 469.


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